Las familias que integran la comunidad aborigen Koenjú piden que se arregle el camino vecinal que utilizan para acceder a esta aldea ubicada en el Valle del Cuña Pirú. En la actualidad, el camino está en tan mal estado que las familias mbya están casi incomunicadas “no puede entrar ni la ambulancia”, destacó el cacique de Koenjú, Néstor Morínigo, a PRIMERA EDICIÓN.

Se trata del camino vecinal que une la ruta 7 con el Valle del Cuña Pirú, “no solo lo usamos nosotros sino también los pequeños productores de la zona. Para llegar a la Escuela 943 apenas hay que atravesar 800 metros pero es casi imposible que pase un auto porque tiene pozos muy pronunciados, por eso, se les hace cada vez más difícil a los maestros ir a trabajar”, indicó el cacique. Recordaron que la última vez que arreglaron el camino fue hace dos años, “vienen cada vez que hay elecciones”, aseguró el cacique.

No puede acceder la ambulancia

La comunidad Koenjú está casi aislada, “hace más de un mes que la ambulancia ya no puede entrar por el camino, por lo que tampoco viene el médico a atender a nuestras familias”.

Así como es muy difícil llegar a la aldea, también lo es salir de ella para las familias, “para ir a la salita de primeros auxilios o comprar en el supermercado tenemos que ir a Ruiz de Montoya a unos 8 kilómetros, por eso pedimos a esa Municipalidad que se haga cargo del mantenimiento del camino. Días atrás me reuní con el intendente de ese municipio para pedirle que arregle el camino pero me dijo que no pertenecía a esa jurisdicción. Este camino lo utilizan colonos de tres municipios, Ruiz de Montoya, Campo Grande y Aristóbulo del Valle pero no logramos que ninguno de ellos mande máquinas para repararlo”, destacó Morínigo.

Cuando el problema de salud es más grave, los aborígenes tienen que llevar al enfermo por esos 800 metros intransitables, salir a la ruta y esperar el colectivo que va hacia Oberá para poder ir al Hospital SAMIC de esa localidad o el de Aristóbulo del Valle.

Los partos en la aldea

La dificultad de acceso repercute directamente en el control de las embarazadas y la planificación del parto. De hecho, los últimos partos se realizaron todos en la misma aldea asistidos por la partera Juanita Morínigo, de 67 años, madre del cacique. En la actualidad, hay tres mujeres embarazadas, “en los últimos meses asistió cinco partos, todos dentro de la comunidad”.

En Koenjú vive más de un centenar de niños y los 80 que están en edad escolar del nivel primario asisten a la Escuela 943. “Solo en el jardincito (nivel inicial) hay 20 chicos pero no hay maestro de ese nivel por lo que están con los chicos de primaria. La escuela tiene un director, un maestro de grado y un auxiliar”, detalló.